Temblor
de carne, fiebre de deseo
mis
manos traviesas tu curvas conocieron
besos
ardientes tus labios me pidieron
besos
con fuego mis labios te entregaron.
Y
este lírico y ardiente rosario de los besos
en
alfombra de hierba florecida
a la luz de las estrellas encendidas
tendí
tu cuerpo y en el poder lascivo de tu sexo
sacié
mis ansias y con un beso agonizante
sellé
el romance y te dejé dormida.
RAMÓN
ANDRADE PAZMIÑO
NORMANDER
Noviembre, 10 de 1975

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